28 mayo, 2011

Etapa de transición

Ayer, día 27 de Mayo de 2010, tuvo lugar la traca final que despediría este último curso de mi vida de estudiante de instituto. Bien dicen las malas lenguas por ahí, que al final sólo queda lo bueno, que lo malo pronto se olvida. No hay duda que este ha sido posiblemente el peor curso de mi vida: estrés a más no poder, muchos exámenes, y una palabra que parecía sacada del mismísimo infierno para simbolizar todas las cosas malas de este curso: PAU/Selectividad.

Este año no ha sido el más fácil por muchos motivos que no explicaré ya bien sea por falta de tiempo o por falta de ganas (mayormente lo segundo). Lo que no hay duda es que hay cosas que se echarán de menos. Esos momentos que se repiten día a día a modo de clichés y sin los que nuestra rutina se volvería extraña y perdería ese encanto. Los chistes malos del de lengua, los comentarios sexuales continuos repetidos hasta la saciedad del de filosofía, las clases de respiración en biología humana, las malditas actividades diarias de CTM, el dolor de muñeca tras las clases de biología... Sin olvidar los nervios pre examen, las porras acerca de las cosas que entran en los exámenes, los recreos y las horas libres acompañados de un bocadillo de pollo del Don Juan. Todo esto y mucho más se me vendrá a la mente al recordar estos dos años. Sin embargo, no hay que anclarse en el pasado, la vida consta de etapas que van pasando. Todo esto se va, pero un mundo completamente nuevo está por llegar, y desde luego merece una oportunidad.

Por lo que respecta al presente, nos encontramos ante un texto periodístico en una etapa de transición, este verano que sirve a modo de vínculo entre dos realidades, donde parece que nada más importa y donde parece que la rutina nunca existió. Con la experiencia he comprobado que no merece la pena adelantarse a los acontecimientos. Ahora toca aprovechar y tiempo y disfrutar del que es considerado como el mejor verano de la vida!.



P.D.: Entrada solo aplicable tras el periodo post-PAU

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