05 junio, 2011

Despertar...

Eran las 10 de la noche, todavía seguía en la biblioteca ya que en su casa estaban de reformas y no podía estudiar. Solamente había cuatro personas: él, una chica rubia muy atractiva, un compañero de su clase de informática con el que no había cruzado ni media palabra, y el vigilante sentado tras el mostrador con el nuevo ejemplar de la revista Play Boy como cada noche que le tocaba de guardia. De repente, la chica se levanta y sale afuera con gran velocidad a la vez que sacaba una Blackberry negra de su bolsillo.
-"¡Ya he terminado de estudiar! me lo sé todo para el exámen de pasado mañana. Nos vemos en el restaurante siempre dentro de media hora"- A continuación colgó y volvió a recoger sus cosas.
-"A mi todavía me quedan un par de horas aquí - pensó para sí mismo...

La noche se hacía cada vez más oscura, el cansancio hacía mella. De repente, un hombre vestido de negro totalmente entró dentro de la biblioteca.
-Señor, estamos a punto de cerrar, vuelva mañana- le dijo el guardia
El hombre se dio la vuelta hacia el guardia. Michael volvió a atender a sus apuntes de Macroeconomía. Al momento siguiente, se volvió a dar la vuelta hacia el hombre y el guardia y fijó su mirada en el vientre de éste. Aunque estaba a relativa distancia pudo ver una gran mancha roja en éste. Acto seguido, el guardia se desplomó en el suelo. Michael se quedó totalmente paralizado. Su bolígrafo Bic se deslizó desde sus dedos, rodando por la mesa hasta el suelo, haciendo un ruido que retumbó por toda la biblioteca fruto del silencio de la noche. El hombre de negro se giró hacia Michael:
-¿No deberías estar en tu casa a estas horas pequeño?- le dijo con voz ronca al joven estudiante.
-Por favor, no me haga daño se lo suplicó, ¡le juro que no diré nada!- rogó Michael con la voz entrecortada y los ojos llorosos.
-Bueno chico, el problema es que en estos asuntos uno no puede dejar cabos suelto- Tras esto sacó un revolver plateado y apuntó hacia Michael que cerró fuertemente los ojos...

-¡Ey chico! Despierta... ¿Estás bien?- Dijo una voz que no acababa de reconocer.
Michael abrió los ojos lentamente como pudo, todavía confuso de lo que había pasado. -¿Estoy muerto?- se preguntó a sí mismo. Cuando consiguió ver algo en claro vio al guardia al lado de él con la mano en el hombro.
-Menos mal, pensé que te había pasado algo, llevas así una hora- le dijo el guardia, que acto seguido volvió a la recepción y abrió su número mensual de la revista por la página donde lo dejó

Michael se incorporó y vio que eran las 11:30 de la noche. Miró a su alrededor, ya no quedaba nadie salvo él y el guardia que lo le prestaba especial atención en ese momento. Inmediatamente volvió a mirar a sus apuntes, vio que iba casi por el principio.
-Me da que va  a ser una noche muy larga- suspiró, acto seguido volvió a colocar sus apuntes y se dispuso a continuar con su tarea.



Soñar es sólo un requisito fundamental para despertarse

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